Existen varias películas norteamericanas en las cuales el o la protagonista pasa por una situación, ya sea un golpe o una discusión, y su vida cambia de alguna manera. O está en otro cuerpo o se ve diferente o su alrededor ya no es lo que era.

En este sentido nos encontramos, en cambio, con un film francés (VER AQUÍ) que cuenta la historia de Damien, un hombre por demás machista. Un buen día se golpea contra un poste y se despierta en un mundo dominado por las mujeres. Es así como deberá adaptarse a este nuevo contexto, aunque también intentará modificarlo.

“No soy un hombre fácil” tiene muy buenas intenciones, ya que busca centrarse en la actual lucha femenina y mostrar, a modo de comedia, cómo el machismo se encuentra en todos lados, es muy naturalizado y cómo repercute en la vida de las mujeres. Sin embargo, este cambio de roles que propone no es del todo verosímil ni se apoya en los principios del feminismo. Nos muestra un universo en el cual las mujeres son como hombres, con sus mismos pensamientos y actitudes (cómo aprovechan sus lugares de poder, cómo coquetean con cualquiera, su forma masculina de vestirse y moverse, entre otras cuestiones). Y probablemente si nos imaginamos un mundo controlado por las mujeres sería diferente a tener este tipo de comportamientos. Pero incluso aceptando estas reglas, el film tampoco explora profundamente cómo influyen estas actitudes en el protagonista, quien toma el control de una mujer como un insulto y no se aborda lo que realmente sienten las mujeres en su vida cotidiana con este tipo de cuestiones (por ejemplo no lo vemos a Damien reaccionar a un acoso como lo haría una mujer). De todas maneras, se entiende el objetivo del largometraje de exponer estas prácticas tan naturalizadas como si lo hiciera un tercero, dejando a los hombres en una posición incómoda, en la cual se subraya todo lo que está mal del machismo, incluso situaciones o actitudes que tomamos como algo normal.

Dejando de lado este punto, la película tampoco profundiza mucho en su tono de comedia, es mucho más seria de lo que se propone, dejando poco lugar para la risa del espectador. Igualmente sí pretende ironizar sobre las distintas situaciones.

Lo interesante es que, como mencionamos, la cinta es francesa no norteamericana, lo que indica que no existen estereotipos ni un desarrollo de personajes tan visto anteriormente, sino que podemos observar su impronta europea en cuanto a la construcción de sus protagonistas (con sus matices y una buena interpretación de sus actores) y el final abierto que propone la historia. De todas formas, podrían haber resuelto el conflicto de una manera más concreta, ya que deja una sensación media amarga, como si faltara algo más.

En síntesis, “No soy un hombre fácil” es una película francesa con buenas intenciones, que busca intercambiar los roles de género con el objetivo de mostrar el comportamiento patriarcal de una forma crítica. Sin embargo, se queda a mitad de camino, suponiendo que las mujeres se comportarían de la misma manera a los hombres y quedando en algunas cuestiones superficiales, aunque de todas formas es interesante que se expongan prácticas tan naturalizadas por todos.