La ola feminista actual además de vislumbrar e igualar las diferencias entre los sexos, tanto en los ámbitos laborales, los deportes profesionales, los roles en el hogar y la sociedad trae una imperante reforma en la actividad sexual en nosotras. Esta revolución feminista es política, es social, es familiar y también es sexual e íntima. 

Salir a calle sin sujetador ni maquillaje, dejarse los pelos de las piernas y axilas al libre albedrío y olvidarse de usar tacones son muchas de las cosas que estamos haciendo las mujeres de ahora, y no por rebeldía, sino porque olvidamos esa estúpida búsqueda de la perfección que nos implantaron a muchas de chicas y logramos aceptarnos y aceptar nuestros cuerpos naturalmente. La aceptación nos lleva también a reedescubrir nuestro sexo, a disfrutar de él sin la necesidad de otra persona. Este feminismo nos regaló el auto descubrimiento, sin duda, artículos, notas, videos de la vagina, de su composición, forma, variedades, todas hemos aprendido mucho en estos últimos tiempos. 

Apareció el Satisfyer en oferta, y dijimos, al fin algo para nosotras!. Muchas que tenemos amigos gays varones sabemos la cantidad de juguetes que hay para ellos, incluidos los succionadores de pene, pero nosotras no teníamos nada de eso. Pero llegó el momento en que nuestras pantallas se inundaron de información para que experimentemos el único órgano humano que existe exclusivamente para el placer: el clítoris. Ya hemos hablado bastante sobre el clítoris en Giaporn, pero queremos realzar los beneficios de la estimulación clitoriana, tenerla en cuenta a la hora de relajarnos, de conectarnos con nosotras mismas, de saber lo que nos gusta para disfrutar más del sexo con otra persona. Como bien dice la psicóloga del Instituto de Sexología de Barcelona, Silvia Pastells, una de las características habituales que hacen que las mujeres no lleguen al orgasmo es tener poca o nula práctica masturbatoria.

Amigas! Somos complejas y distintas una de otras y las prácticas sexuales están muy generalizadas sobre todo en el porno, que como ya dijimos, es irreal y nada educativo. Por eso qué mejor y más sano que darse “autoamor” y estar más felices: La masturbación activa un elaborado baile de actividad hormonal en nuestro cerebro. Ese proceso conlleva un intrincada liberación de serotonina y dopamina que se parece mucho al estado de felicidad que conlleva el equilibrio hormonal. La conexión cerebro-vagina. Hablando claro, cuando lo pasamos bien ahí abajo, el cerebro se siente feliz.

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