No me resultó nada complicado rodear su cuerpo y subir por su espalda tonificada. Prácticamente podía notar todos los músculos que se encontraban en aquella zona con solo pasar los dedos y quise comprobar si ocurriría lo mismo si bajaba un poco más. Sus nalgas eran igual de firmes y me bastó masajearlas unos segundos para que levantara los pies del suelo y rodeara mi cuerpo con las piernas…