Suecia implementa el género neutro desde el preescolar, “hen”

En los jardines de infantes se refieren a los niños con un pronombre indistinto. “Si un varón quiere jugar poniéndose una pollera, puede hacerlo”

Desde los primeros años de la vida, en Suecia buscan que no haya diferencias entre las chicas y los chicos. Intentan  “desaprender” el género y que los niños puedan “explorar por fuera de las limitaciones de los roles de género estereotipados”. En los hechos, depende de cada escuela cómo llevan el marco a la realidad.

“A veces la sociedad trae mensajes diferentes. El mercado de los juguetes está manejado por corporaciones y ellos dividen sus tiendas en rosa y celeste, pero eso no se hace en las escuelas”, ejemplificó  la doctora Ingrid Engdahl, presidenta de la sede sueca de la Organización Mundial para la Educación Preescolar (OMEP). “La tarea de los docentes es ayudar a los niños a sobrepasar la barrera del estereotipo de rol. A veces los niños vuelven a sus casas y tienen ese tipo de juguetes, así que el trabajo es difícil”, agregó.

 

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De acuerdo a un un artículo de The New York Times, en los preescolares suecos es habitual que los maestros no se refieran a los niños por sus géneros. Que en vez decirles “chicos” o “chicas”, los llamen “amigos” o directamente por sus nombres. Incluso, desde 2012, buscan introducir un pronombre de género neutral: “hen”.

Nos ocupamos de este tema desde hace 20 años a través de un proyecto subvencionado por el Estado acerca de la pedagogía de los géneros. La tarea que teníamos era ampliar las experiencias de los niños y, como docentes, trabajar conscientemente evitando los roles estereotipados de género”, explica la experta.

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En su comienzo, la difusión nunca acabó de despegar y el término “hen” permaneció ligado a los círculos feministas, hasta que, con el inicio del nuevo milenio, la comunidad transexual lo volvió a apadrinar. En estos últimos años, ha ido divulgándose cada vez más en la sociedad, hasta el punto de que, en la actualidad, “aparece al menos una vez al día en los periódicos más importantes, en carteles de publicidad, libros de texto, blogs y foros de internet. Lo utilizan políticos, profesores de escuelas y universidades. Ha habido algún caso incluso en el ámbito de la Justicia. Pero, sobre todo, son los jóvenes los que más rápidamente lo están incorporando a su vocabulario”, explica la especialista Karin Milles, de la Universidad de Södertörn. Su amplia generalización es de hecho lo que ha llevado a la Academia Sueca a incluirlo en su diccionario.

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